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27 SEPTIEMBRE 2014
Nadar entre La Graciosa y Lanzarote, una experiencia difícil de olvidar
Cartel de la Travesía a nado El Río 2014

Travesía a nado El Río 2014
Lanzarote,
4 de octubre

La Travesía de El Río es, más que una competición, una experiencia que todo aquel que disfrute nadando en el mar debería probar al menos una vez. El paisaje que forman los Riscos de Famara, a nuestras espaldas, y La Graciosa con sus pequeños volcanes, al frente, dan la sensación de estar a punto de vivir una auténtica aventura a kilómetros de la civilización, pero con la tranquilidad de contar con una organización preparada para cualquier imprevisto. ¡Y es que nadar de una isla a otra no es algo que se haga todos los días!

Cuando participé en la prueba, llegué a La Graciosa el día antes del evento con un grupo de amigos en el barco que sale desde Órzola. Lo que más me sorprendió al llegar fue la ausencia de asfalto en las carreteras, que son de arena. Esa noche acampamos en la playa, y al día siguiente tras desayunar comprobamos que el ambiente en el puerto previo a la travesía era absolutamente festivo. Había música, una sesión de calentamiento guiada, stands de promoción de bebidas y productos deportivos, camillas con sesiones de masaje gratuitas a cargo de alguna escuela en prácticas... ¡Difícil no sentirse lleno de energía para empezar la ruta!

Un barco de la organización es el que lleva a los participantes a la playa de Famara en Lanzarote, desde donde empieza la Travesía. Hay que tener en cuenta que se debe estar preparado, y es necesario pasar un reconocimiento médico previo. La distancia es de 2.600 metros y hay mucha corriente. No en vano este estrecho que separa ambas islas se le conoce como El Río. Un truco: por lo general, la corriente va de izquierda a derecha, por lo que es conveniente nadar hacia la izquierda (teniendo de referencia la montaña amarilla) para contrarrestarla. De todas maneras, los veteranos de otros años estarán encantados de compartir sus experiencias.

Por otro lado, a pesar de lo dicho, es una travesía relativamente fácil de completar para aquellos que tengan algún entrenamiento. Yo no me considero un nadador, ni nadé de pequeño, pero tras un año en la piscina conseguí finalizarla. Un amigo que vino conmigo desde Priego de Córdoba me dijo que había estado entrenando en su piscina de 5 metros de largo... ¡nadando en círculos! Pensé que lo encontraríamos en la red de algún pesquero en Mauritania, pero al final llegó a la meta como todos, a su ritmo. De todas maneras, numerosas piraguas de la organización guían a los nadadores hacia la meta y, en caso de algún problema físico, hay barcos para atender a los participantes.

Al final, la satisfacción de llegar al puerto y el ambiente lúdico hacen difícil olvidar lo vivido. Yo repetí, y es que la Travesía y La Graciosa tienen un encanto muy especial. Hay que vivirlo... ¡Al agua patos!

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Categorías: Deportes

José Guillén
José Guillén
Bioquímico
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